Nuevo Mundo

9 Abr
En el año de Nuestro Señor de 1.492.000, después de un largo tiempo cruzando el vacío intergaláctico entre Andrómeda y la Vía Láctea, como almirante de las tres naves, y para evitar un motín a bordo, ordeno atracar y aprovisionarnos en el primer lugar habitable que divisemos.
Así, el 12 de octubre arribamos a un pequeño planeta, el tercero de su sistema solar, en el brazo de Orión.
Tomo posesión de él en nombre de sus Majestades Imperiales, pero la ceremonia es interrumpida por los nativos… parecen divididos en su actitud: mientras algunos se muestran hostiles y nos amenazan apuntando hacia nosotros sus rústicas armas de fisión nuclear, otros nos toman por dioses y cantan en lo alto de colinas, como si llevasen tiempo esperándonos (¿?).
Las instrucciones en estos casos son claras: tratar de convertirlos a la única Fe verdadera, o, sólo si se resisten, someterlos a esclavitud. Sin embargo estamos en inferioridad numérica, así que opto por ser conciliador, ya vendrán refuerzos más adelante.
Intentamos comunicarnos, y para romper el hielo les propongo algún tipo de trueque. A cambio de una muestra de ADN de cada especie local, les ofrezco explicarles la Teoría Unificada, los detalles técnicos de las centrales de fusión o de los circuitos cuánticos (recuerdo con añoranza mis trabajos de pretecnología, en primaria)… pero estos salvajes parecen interesarse sólo por el oro, así que les engaño llevándome toda la información sobre la biodiversidad del planeta a cambio de unas pocas toneladas de este elemento. Sé que no es muy ético un acuerdo tan desigual (hay asteroides enteros hechos de este abundante metal), pero ellos lo han elegido así.
El tiempo apremia, de modo que, tras construir un fuerte con los restos de la Santa María en el extremo sur del planeta (única zona donde las temperaturas no son sofocantes), nos despedimos del destacamento que dejamos en el fuerte Navidad, y continuamos la misión con las otras dos naves.
Según nos alejamos y veo por la escotilla cómo empequeñece esta esfera azul, no puedo evitar sentir lástima por esos pobres salvajes que, sin tener medios para dejar atrás su planeta, no se preocupan lo más mínimo por preservarlo. Les deseo suerte, a ellos, y a los compañeros del fuerte.
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4 comentarios to “Nuevo Mundo”

  1. albertiotio 9 de abril de 2012 a 8:39 AM #

    Aún te diría que es una visión optimista de lo que puede haber para entonces por aquí…

  2. Juan Murillo Arias 9 de abril de 2012 a 10:04 AM #

    Sí, bueno, la fecha no era según el calendario local… tenía que forzar la cosa para mantener el paralelismo con la historia de Colón :-P

    La historia del fuerte es curiosa:

    http://es.wikipedia.org/wiki/La_Navidad
    http://www.quisqueyavirtual.edu.do/wiki/Fuerte_de_la_Navidad
    http://www.historiadelnuevomundo.com/index.php/2010/01/desastre-en-el-fuerte-navidad/

  3. alberto 9 de abril de 2012 a 11:36 AM #

    Me ha pillado tu traslado en medio de una respuesta, gggggggggggggggg.

    Sólo que no conocía la historia de aquellos barbudos locos con sus caballos…

    • juanmurilloarias 9 de abril de 2012 a 12:27 PM #

      ja ja ja, ¡lo siento!

      la historia está llena de curiosidades, dramas e imágenes patéticas, como la que describías de Paulus esperando en aquel sótano, igual que una alimaña acorralada

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